SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA - FIBROMIALGIA - SENSIBILIDAD QUÍMICA - SINDROME SECO, ENDOMETRIOSIS ...

SINDROME DE FATIGA CRÓNICA - FIBROMIALGIA - SENSIBILIDAD QUIMICA MULTIPLE, ENDOMETRIOSIS Y OTRAS ENFERMEDADES AFINES E INVISIBLES A LA SOCIEDAD

Un sinfín de síntomas nos acompañan, además de otras muchas dolencias. Seguimos buscando, soluciones, respuestas, pero sobre todo ser tratados con respeto. Las consideran enfermedades invisibles y la medicina a menudo nos trata como tal. Por ello la comprensión se ha convertido en nuestro mejor aliado.

domingo, 14 de abril de 2013

Trastorno del Sueño y Dolor Crónico

He abordado el tema del dolor crónico en muchas ocasiones y lo seguiré haciendo siempre que considere relevante algún articulo sobre el tema, para mi es vital el reconocimiento del padecimiento del enfermo dentro de una patología, porque es algo totalmente subjetivo y no se puede demostrar, es tremendo que todavía dependamos de la credulidad del que nos ve o nos escucha...


Padecer dolor crónico supone un importante impacto sobre la calidad del sueño del paciente que lo sufre. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso entre ambos. Teniendo en cuenta que algunos de los fármacos que manejamos habitualmente para el control analgésico, fundamentalmente opioides, pueden modificar la arquitectura del sueño, tanto positiva como negativamente, consideramos importante empezar a valorar la calidad del sueño del paciente con dolor crónico como un indicador de calidad en el manejo del tratamiento analgésico.


INTRODUCCIÓN 

El dolor crónico afecta al 20-35% de la población mundial. Más del 60% de los pacientes que lo sufren, lo refieren de intensidad moderada-severa reconociendo haber experimentado dolor crónico durante más de 5 años. El gran impacto económico y social de este tipo de pacientes supone un factor determinante y prioritario a tener en cuenta a nivel de planificación sanitaria, y más, observando la tendencia al aumento del envejecimiento poblacional que se sufre a nivel mundial. Padecer dolor crónico supone una reducción significativa de la calidad de vida del paciente, manifestándose con disminución de la calidad del sueño, interferencia a nivel social y de las actividades diarias, disminución de la capacidad cognitiva del paciente y predisposición a sufrir ansiedad y depresión. Recientes estudios enfatizan que a pesar de que el control de la intensidad del dolor es un objetivo prioritario a la hora de plantear el tratamiento del dolor crónico, otros factores concomitantes al dolor deben de tenerse en cuenta como marcadores de la calidad de tratamiento del mismo.
En recientes investigaciones, la calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, siendo de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador. Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico afectan a la arquitectura del sueño.
A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente. A continuación realizamos una revisión sobre la calidad del sueño de los pacientes con dolor crónico, y cómo los opioides influyen sobre ambos.
PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL SUEÑO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO 
La prevalencia de trastornos del sueño en los pacientes con dolor crónico es mayor que en la población general, estimándose que entre un 50 y un 89% de los pacientes con dolor crónico en las Unidades del Dolor padecen pobre calidad del sueño, por lo que es razonable pensar que la mayoría de ellos sufren este problema. Recientes investigaciones confirman que ciertas patologías, como las enfermedades reumáticas y las cefaleas, se asocian con mayor disfunción del sueño. Por lo tanto, esta disminución de la calidad del sueño supone una merma significativa en la calidad de vida del paciente, que desde nuestro punto de vista, deberíamos de empezar a objetivar para su mejor control analgésico.
Subjetivamente, el paciente lo refiere frecuentemente como insomnio (dificultad para quedarse dormido, despertares precoces). Objetivamente se demuestra que el paciente con dolor crónico experimenta fragmentaciones del sueño y disminución del sueño reparador. Sin olvidar, que también se pueden presentar trastornos primarios del sueño como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, hipoventilación-obesidad que agravan todo el cuadro.

CALIDAD DEL SUEÑO COMO OUTCOME INDIVIDUAL EN EL CONTROL DEL DOLOR 

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50- 70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador. Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. En recientes investigaciones se demuestra que el dolor crónico puede interrumpir el sueño y al mismo tiempo, esta mala calidad del sueño puede aumentar la percepción de dolor, creando un círculo vicioso difícil de romper y que influye en la respuesta al tratamiento analgésico pautado. Por todo ello, es razonable pensar que un manejo satisfactorio del control del dolor, puede mejorar las alteraciones del sueño en pacientes con dolor crónico y viceversa. De esta manera, se propone considerar la calidad del sueño como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

INFLUENCIA DE LA DEPRIVACIÓN DE SUEÑO Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR 

Como se ha ido comentando anteriormente, el dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos del sueño, por ejemplo, cambios en la arquitectura del mismo e incremento de la somnolencia diurna. Nuevas hipótesis sugieren que estas modificaciones de los patrones del sueño pueden afectar a la modulación del dolor agudo y crónico. Según la relación recíproca entre sueño y dolor ya explicada, investigaciones realizadas sugieren que la deprivación de sueño puede provocar hiperalgesia. De este modo, esta deprivación puede interferir en el resultado del tratamiento analgésico mediado por opioides y mecanismos de acción serotoninérgicos. En experimentación animal se ha observado que esta supresión de la fase REM del sueño produce menor eficacia antiálgica de la morfina en dolor inducido. Esto sugiere que los opioides pueden ser menos eficaces bajo condiciones de supresión de fase REM en dolor crónico, e indica también que la administración de morfina podría exacerbar la supresión de la fase REM que está asociada a mayor sensibilidad hacia el dolor.

EFECTO DE LA MEDICACIÓN ANALGÉSICA EN LA ARQUITECTURA DEL SUEÑO DEL PACIENTE CON DOLOR CRÓNICO 

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico pueden afectar a la arquitectura del sueño. A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente, como hemos comentado en apartados anteriores. La mayoría de las investigaciones, en este campo, se han realizado sobre opioides, más concretamente sobre morfina. El efecto analgésico de estos fármacos viene mediado por la acción sobre los subtipos de receptores ?, delta y kappa. La activación de los receptores mu y kappa es la responsable del efecto de sedación de estos fármacos, por la inhibición de las neuronas colinérgicas y noradrenergicas. En humanos con dolor crónico, la administración de morfina produjo una supresión dosis dependiente de la fase REM y SWS esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño. A la hora de plantear la pauta de tratamiento analgésico, se recomienda el empleo de formulaciones retardadas, en vez de liberación rápida, para el óptimo manejo analgésico del dolor crónico, ya que en estudios realizados se objetiva que el empleo de formulaciones retardadas, reduce la aparición de trastornos del sueño asociado a fármacos analgésicos.
CONCLUSIONES
Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, ello supone una merma significativa en su calidad de vida asociada al propio sufrimiento del dolor crónico. La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso. Estudios realizados sobre opioides y sueño, demuestran que la administración episódica de este tipo de analgésicos, produce una disminución de la fase REM del sueño y aumento de los despertares nocturnos. Por ello, recomiendan la administración de formulaciones retardadas para evitar picos de dosificación, observándose un aumento del número de horas de sueño, menos problemas para conciliarlo y reducción del consumo de hipnóticos. En conclusión, los pacientes con dolor crónico sufren con frecuencia mala calidad del sueño. Este trastorno en el descanso nocturno, como hemos visto, repercute negativamente en la percepción del dolor, e incluso puede requerir un aumento del consumo de analgésicos, como consecuencia de perpetuación del circulo vicioso sueño y dolor. La repercusión que tiene una analgesia efectiva sobre la arquitectura del sueño, y más específicamente con el manejo de los opioides, queda de manifiesto. Consideramos relevante empezar a considerar en nuestra práctica clínica habitual la calidad del sueño como marcador de calidad del manejo analgésico del paciente con dolor crónico.

Correspondencia: Ana Belén Mencías Hurtado Unidad del Dolor Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria Carretera del Rosario, s/n. 38010. Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias E-mail: anamencias@gmail.com

Fuente| Sociedad española del dolor
Autores: Mencías Hurtado , A B ; Rodríguez Hernández , J L ;
Codigo de referencia de este contenido: Rodríguez Hernández , J L ; Mencías Hurtado , A B ; :Trastornos del sueño en el paciente con dolor crónico. Rev Soc Esp Dolor 19 (2012);6 :332 - 334 _Servicios
 www.fibromialgia.nom.es14 de junio del 2011

domingo, 24 de marzo de 2013

Como se llega a un Diagnostico de SFC


En las ultimas semanas estoy recibiendo en mi correo personal  y aquí mismo muchas consultas en referencia al tema de como se consigue un diagnostico de SFC.

Es difícil  la verdad porque los caminos pueden ser muchos, pero sobre todo bastante tortuosos y con muchas paradas intermedias de especialista en especialista, que lo dificultan aun más.
En el siguiente articulo se abordan precisamente las causas, quien padece estos síndromes o como se vive con esta dolencia, espero que pueda despejar algunas dudas. Insisto, no es fácil. También debo añadir que como me pasa a menudo, no estoy de acuerdo al 100% con el articulo, pero apoyo gran parte de su contenido, que ya es mucho.



¿Cuál es la causa del síndrome de fatiga crónica?
Los científicos llevan más de 20 años estudiando el síndrome de fatiga crónica, pero siguen sin saber con seguridad qué es lo que lo provoca.
Actualmente, muchos médicos creen que la forma en que interactúan ciertas afecciones con el cuerpo y la mente puede predisponer a algunas personas a padecer este síndrome. Por ejemplo, si alguien contrae una infección vírica y está bajo mucho estrés, la combinación de estos dos factores puede predisponer a esa persona a desarrollar un síndrome de fatiga crónica.
Hoy en día, los médicos creen que los siguientes factores pueden interactuar, exponiendo a algunas personas a desarrollar un síndrome de fatiga crónica:
·         Infecciones. Los expertos se han preguntado si determinadas infecciones, como la del sarampión o la del virus Epstein-Barr (el que provoca la mononucleosis) incrementan el riesgo de padecer síndrome de fatiga crónica. El papel que desempeña el virus Epstein-Barr en el síndrome de fatiga crónica sigue siendo objeto de debate, ya que los estudios no han permitido confirmar ninguna relación causal.
·         Problemas en el sistema inmunitario, como las alergias.
·         Estrés emocional. Los científicos han constatado que las personas con síndrome de fatiga crónica a veces producen menos hormonas del estrés, como el cortisol, lo que puede afectar al sistema inmunitario.
Los investigadotes también han descubierto que algunas personas con síndrome de fatiga crónica tienen un tipo de hipotensión y están estudiando la posible relación existente entre la hipotensión y el síndrome de fatiga crónica.
¿Quién padece síndrome de fatiga crónica?
El síndrome de fatiga crónica afecta a personas de todas las edades y grupos étnicos, pero a más mujeres que hombres. Este síndrome es muy poco frecuente en los niños. Afecta a algunos adolescentes, pero tiende más a afectar a personas de entre cuarenta y sesenta años. Las persona jóvenes con síndrome de fatiga crónica suelen mejorar con el tiempo más que los pacientes mayores.
A veces varias personas de la misma familia contraen el síndrome de fatiga crónica. Esto puede obedecer a que la tendencia a desarrollar este síndrome tal vez sea genética. Los médicos están bastante seguros de que el síndrome de fatiga crónica no se puede contagiar.
¿Cómo puedes saber si tienes síndrome de fatiga crónica?
En la actualidad, no hay ninguna prueba aislada que permita saber si una persona padece el síndrome de fatiga crónica. Puesto que esta enfermedad puede ser difícil de diagnosticar, los CDC (Centers for Disease Control and Prevention - Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) han establecido dos criterios para guiar a los médicos en el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica:
1.   Fatiga inexplicable que dura seis meses o más. Las personas con síndrome de fatiga crónica están agotadas, y su cansancio y falta de energía puede durar meses, sin que haya una causa evidente del mismo. Este tipo de fatiga hace que resulte sumamente difícil levantarse de la cama por la mañana, vestirse e incluso comer. Y repercute sobre los estudios, el trabajo y el ocio —incluso sobre actividades como ir al cine o tocar un instrumento musical. El síndrome de fatiga crónica no mejora reposando o durmiendo.
2.   Cuatro o más de los siguientes síntomas:

o    problemas de concentración y memoria a corto plazo
o    dolor de garganta
o    ganglios linfáticos inflamados y dolorosos al tacto
o    dolor muscular
o    dolor articular en ausencia de inflamación o enrojecimiento
o    dolor de cabeza más fuerte o distinto del habitual
o    sueño reparador (es decir, no sentirse descansado ni siquiera después de dormir)
o    cansancio o agotamiento que dura más de 24 horas después de hacer ejercicio físico
Para que a una persona le diagnostiquen un síndrome de fatiga crónica, deberá tener tanto fatiga de larga duración como cuatro o más síntomas de la lista anterior.
¿Qué hacen los médicos?
Antes de diagnosticar un síndrome de fatiga crónica, los médicos elaboran una historia médica detallada de sus pacientes, les hacen un examen físico completo y generalmente solicitan diversas pruebas de laboratorio a fin de descartar las siguientes posibilidades:
·         Cualquier afección médica que pueda cursar con fatiga extrema, como el hipotiroidismo (niveles bajos de hormonas tiroideas), el lupus, la apnea del sueño o la obesidad.

·         El consumo de medicamentos o drogas que podrían estar provocando la fatiga.

·         Trastornos actuales o previos como la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria o las enfermedades psiquiátricas. Un médico puede pedir a un psicólogo o terapeuta que vea a un paciente suyo para saber en qué medida estos trastornos pueden estar afectándole y si están contribuyendo a un síndrome de fatiga crónica o enmascarándolo.
Después de descartar todas estas posibilidades, lo más probable es que el médico sugiera que un terapeuta vea a su paciente antes de emitir un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. ¿Por qué? Porque es importante tener la mayor información posible sobre cómo afectan los síntomas del síndrome de fatiga crónica a la salud mental de la persona, incluyendo su memoria, su personalidad, su capacidad de concentración y su actitud ante la vida.
¿Cómo se trata el síndrome de fatiga crónica?
No se conoce una cura específica para el síndrome de fatiga crónica. Pero, aunque no hay ningún tratamiento rápido y definitivo, los expertos afirman que los siguientes cambios en el estilo de vida pueden ayudar:
·         Incluye un programa de ejercicios, regular y cuidadosamente diseñado, en tu rutina diaria. El ejercicio físico puede tener efectos curativos, ya que aumenta los niveles de energía y favorece la sensación de bienestar. No obstante, las personas con síndrome de fatiga crónica deben tomárselo con calma a la hora de practicar cualquier actividad física que requiera esfuerzo. El nivel de tolerancia de cada uno es distinto. En 1999, la estrella del fútbol Michelle Akers, que padece síndrome de fatiga crónica, jugó la mayor parte del partido de la Copa Mundial de Fútbol antes de tener que retirarse por agotamiento en los últimos quince minutos. Pero, para una cantidad reducida de personas, el síndrome de fatiga crónica es tan debilitante que el único ejercicio físico que pueden hacer es unos cuantos estiramientos de brazos o levantar objetos poco pesados. Explora con tu médico qué es lo mejor para ti —para que no te pases de la raya y te desanimes. Varios estudios han confirmado que el "el ejercicio progresivo” (que significa empezar con actividades que requieren poco esfuerzo e ir aumentando gradualmente el nivel de intensidad) ayuda mucho en el síndrome de fatiga crónica. La mayoría de la gente con síndrome de fatiga crónica no está en forma, de modo que volver a hacer ejercicio de forma gradual les ayuda.



·         Utiliza técnicas de control del estrés y de reducción del estrés. Te las puede enseñar un médico, psicólogo o terapeuta — estas técnicas son unas estrategias estupendas para controlar determinados aspectos de la enfermedad.

·         Aliméntate de forma saludable. Aunque no hay pruebas científicas de que una alimentación inadecuada desempeñe algún papel en el síndrome de fatiga crónica, alimentarse bien puede ayudar a minimizar los síntomas de este síndrome y el malestar general. Los médicos coinciden en que las personas con síndrome de fatiga crónica deben evitar las comidas copiosas, el alcohol, la cafeína y grandes cantidades de comida basura. Algunos dietistas o nutricionistas titulados elaboran menús y programas dietéticos para ayudar a reducir los síntomas de fatiga.

·         Considera la medicina "alternativa". La acupuntura, el reiki, el masaje, los estiramientos, el yoga y el tai chi parecen ayudar a mucha gente afectada por el síndrome de fatiga crónica —pero es una buena idea que informes a tu médico sobre cualquier otro tratamiento a que te sometas.
Aparte de los cambios en el estilo de vida, ir regularmente a un psicólogo o terapeuta titulado puede ayudar mucho en el tratamiento del síndrome de fatiga crónica. (Igual que participar en un grupo de apoyo para gente con síndrome de fatiga crónica.) Los principales objetivos de la terapia son ayudar a la gente a afrontar la enfermedad y sustituir los pensamientos negativos o poco realistas por otros positivos y realistas. Tener una actitud positiva y creer en la propia mejoría es de gran ayuda para los pacientes con síndrome de fatiga crónica.
Algunas personas consideran que los fármacos antidepresivos, tomados bajo control médico, pueden ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de fatiga crónica. Y los analgésicos (medicamentos para el dolor) de venta con y sin receta médica, así como los fármacos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) también pueden ser de ayuda en algunos casos.
Puesto que los científicos todavía no han detectado ninguna relación entre las infecciones víricas o de otro tipo y el síndrome de fatiga crónica, este síndrome no se trata con antibióticos o medicamentos antivirales. (Los médicos probaron estos medicamentos en pacientes con síndrome de fatiga crónica en el pasado con resultados insatisfactorios).
En la mayoría de los casos, los síntomas del síndrome de fatiga crónica son más intensos al principio, y es posible que remitan, vuelvan a aparecer y así sucesivamente. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, casi la mitad de todos los pacientes con síndrome de fatiga crónica se recupera parcial o completamente en un plazo de cinco años tras la primera aparición de los síntomas —de nuevo, el pronóstico es mejor en los pacientes más jóvenes.
Vivir con el síndrome de fatiga crónica
La terapia y los grupos de apoyo pueden ayudar a los adolescentes con síndrome de fatiga crónica y a sus padres a afrontar los problemas académicos o sociales derivados de la enfermedad, como tener que faltar a clase frecuentemente, ir mal en los estudios o aislarse de las amistades y evitar las situaciones sociales.
He aquí algunas cosas que te pueden ayudar:
·         Reconoce y expresa tus sentimientos. Las emociones fuertes forman parte de este síndrome. Sentimientos como la tristeza, el enfado y la frustración son completamente normales —y reconocer lo que sientes y decirte que no es culpa tuya son buenas estrategias de afrontamiento. El hecho de reconocer la emociones que experimentas (en vez de intentar reprimirlas o simular que no te pasa nada) puede ayudarte a averiguar que hay detrás de ellas y a afrontar mejor los problemas que puedas tener.

·         Escribe. Cuando el síndrome de fatiga crónica afecta a la memoria y a la capacidad de concentración, puede ayudar anotar las cosas. Por ejemplo, hazte listas y notas para recordar lo que tienes que hacer. También te puede ayudar llevar un diario donde escribas sobre tus sentimientos y tus niveles de energía. Ese diario puede ser una valiosa fuente de información para tu médico. También puede ayudarte a identificar tendencias; por ejemplo, si tienes más energía a determinada hora del día, esa información te ayudará a organizarte mejor a la hora de programar sesiones de ejercicio físico u otras actividades.



·         Concédete más tiempo para hacer las cosas, sobre todo aquellas actividades que requieran concentración o esfuerzo físico. Pide ayuda a tu familia, tus profesores y tus amigos.


·         Infórmate sobre el síndrome de fatiga crónica consultando fuentes fiables. Hay tanta confusión y tanta información errónea sobre esta enfermedad que es muy importante que sepas de qué fuentes te puedes fiar.
Y sobre todo, no tires la toalla. Es indudable de que tener síndrome de fatiga crónica puede ser duro, y es fácil desmoralizarse. Pero los adolescentes con síndrome de fatiga crónica, por lo general, mejoran más deprisa y se recuperan más completamente que los adultos.
Muchos expertos hacen hincapié en que, cuando se tiene síndrome de fatiga crónica, es más importante tener una actitud positiva sobre la mejoría que intentar entender por qué se ha desarrollado la enfermedad. Lamentablemente, mucha gente pasa demasiado tiempo intentando identificar una sola causa en vez de iniciar un tratamiento —cuando algunos tratamientos, como las técnicas de control del estrés y el ejercicio progresivo previamente mencionado, han demostrado ser eficaces en muchos casos. En otras palabras, incluso sin saber cuál es la causa del síndrome de fatiga crónica, los pacientes que quieren mejorar y adoptan una actitud activa y positiva ante la enfermedad tienen mucho mejor pronóstico.
El síndrome de fatiga crónica tal vez sea una de las enfermedades peor entendidas y sobre las que circula más información errónea, pero cada vez hay más conciencia de ella y los científicos están trabajando para averiguar más cosas sobre ella.
http://kidshealth.org/teen/en_espanol/enfermedades/cfs_esp.html

lunes, 25 de febrero de 2013

El Poder de las Endorfinas

Sería un tanto frívolo decir que las endorfinas nos van a solucionar el problema...El gran problema que nos ha dejado esta enfermedad, pero es irrefutable que el estado de ánimo juega un papel importante...

Que son las endorfinas?

Las endorfinas son neuro-péptidos (pequeñas cadenas proteicas) que se liberan a través de la medula espinal y del torrente sanguíneo. Son opiáceos naturales del organismo que puede ser hasta 20 veces más potentes que los medicamentos contra el dolor que se venden en las farmacias.

Las actividades como escuchar música, bailar, hacerse un baño, caminar, quedar con los amigos, etc.  hacen aumentar los niveles de endorfinas en sangre. La Mente del Cuerpo produce como mínimo 20 tipos diferentes de endorfinas, que se almacenan principalmente en el hipotálamo.

Las endorfinas tienen un rol importante en la recuperación y tiene funciones esenciales para la salud:

o    Promueven  la calma
o    crean un estado de bienestar
o    mejoran el humor
o    reducen el dolor
o    retrasan el proceso de envejecimiento
o    potencian las funciones del sistema inmunitario
o    reducen la presión sanguínea
o    contrarrestan los niveles elevados de adrenalina asociados a la ansiedad
o    ayudan a reducir los síntomas, ya que la Mente del Cuerpo nota que la persona esta haciendo caso a la necesidad de más (no menos) satisfacción emocional.
o    Demuestran a la Mente que la reducción de los síntomas es posible- y la recuperación también.

Hay actividades bien conocidas que aumentan los niveles de endorfinas como pueden ser: comer chocolate, tomar el sol, hacerse masajes, meditación, yoga, bailar, cantar, escuchar música, pintar, moldear, ejercicios respiratorios, correr, ir con bicicleta o nadar, etc.

Una de las razones porque el hecho de “jugar” es tan importante es porque solo el hecho de dedicar un rato a pasarlo bien, ya hace aumentar los niveles de endorfinas. Sonreír, reír, hacer el tonto con los amigos ya es saludable por que si. Es hora de perder el tiempo haciendo el tonto, jugando, como los niños saben hacer.

Los tratamientos complementarios que están ligados al aumento de las endorfinas pueden ser la acupuntura, masajes, hidroterapia, reiki, baños de vapor o saunas y otros. El paciente ha de tener claro que la razón de hacer estos tratamientos no es eliminar los síntomas sino iniciar actividades donde los síntomas no son necesarios. Animamos a nuestros pacientes a hacer tantas actividades ligadas al aumento de endorfinas como sea posible.


Las endorfinas son también estimulantes. Cuando los atletas experimentan una liberación de endorfinas sienten que aún pueden más, como si les hubiese inyectado energía. Pasa lo mismo en la recuperación. Cuando más se hacen actividades de este tipo, más capaces se sienten de hacer más. Y así empieza un círculo donde se hacen más actividades, aumenta la auto confianza, se renuevan las energías y se vuelve hacia un estado de salud óptimo. 

http://www.reverse-therapy.es/que_son_las_endorfinas-faq-2-15.htm


QUIERE SENTIRSE FELIZ? ¡LIBERE ENDORFINAS!
María Jesús Ribas
JAM/Efe. Reportajes

Pasear al aire libre, disfrutar de la naturaleza, hacer el amor, darse un capricho gastronómico, dormir a pierna suelta. Estimular el olfato, la vista, el oído, el paladar y el tacto, así como la mente, las emociones y el espíritu, con caricias tiernas, melodías agradables, colores suaves, infusiones aromáticas.

Cuando uno disfruta de actividades placenteras el cerebro segrega unas sustancias químicas que además de ser analgésicas y mejorar las defensas orgánicas, disparan su salud y vitalidad. Son las endorfinas, uno de los mejores antídotos naturales para el estrés, la ansiedad, el cansancio o la tristeza.

"Desarrollar actividades placenteras es saludable en sí mismo, porque el goce ayuda a generar endorfinas: unas sustancias que aumentan nuestro bienestar, además de ser una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración", explica el psicoterapeuta transpersonal y asesor emocional José María Doria.

Cuando estamos alegres, practicamos una actividad que nos produce placer, o sentimos satisfacción ante un estímulo, nuestro organismo produce unos compuestos hormonales -a veces con efectos más potentes que la morfina- denominados endorfinas Beta o ACTH, las cuales se distribuyen por nuestro sistema nervioso.

Estas sustancias no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, la degeneración celular y las infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor, funcionando a la vez como estimulantes, ansiolíticos y analgésicos naturales.

"Cuando sentimos placer, estas neurohormonas se multiplican, y envían mensajes a nuestro cerebro, a los linfocitos y otras células encargadas de luchar contra los virus y las bacterias que invaden nuestro cuerpo", explica el psicólogo José Elías.

Agrega que "nuestro sistema inmunológico es sabio y nos proporciona mecanismos para aliviar el dolor, como la risa, que genera endorfinas, las cuales contienen una sustancias semejantes a los opiáceos, pero sin efectos adversos, que atenúan las sensaciones dolorosas".

Para Doria, "el placer también resulta terapéutico, por su impacto positivo en la autoestima y toda la dimensión psicológica y emocional de la persona".

Según el experto, "hacerse consciente del goce, en vez de vivirlo de manera automática, multiplica el disfrute. Por ello es importante darse cuenta que uno disfruta en el mismo momento: al calmar la sed, al irse a la cama cansado, al recibir una caricia física, dar una caminata al sol o hablar con amigos, diciéndose "que a gusto que estoy, que bien me siento".

Las "caricias emocionales" como las que nos brinda alguien cuando reconoce nuestra valía, capacidad o belleza, también son una fuente de goce, que hay que tener en cuenta, según Doria.

Para aumentar la conciencia del placer, es útil pasar revista al final del día, preguntándose ¿de que he gozado hoy?. Al atestiguar los pequeños y grandes placeres que hemos tenido, descubrimos que son muchos más de los que pensamos, desde ayudar a alguien o tomar una buena comida hasta mantener una buena comunicación con los demás.

El placer consciente desarrolla en nosotros la idea de que el mundo es un lugar hermoso, donde vale la pena vivir, nos produce sentimientos de abundancia, de gratitud y de ser merecedores de lo que nos da la vida. Y disuelve las creencias limitadoras, del estilo de "esto es un valle de lágrimas", "hay que ganar todo con esfuerzo" o "la letra con sangre entra".

"Los placeres que recibimos a través de los sentidos, también nos acercan a otros placeres superiores y menos superficiales, siempre que estos deleites sensuales sean en su justa medida y no se conviertan en el centro de nuestra vida porque son adictivos y piden cada vez más", según Doria.

"Los placeres de los sentidos, nos acercan al gozo supremo de construir una mente feliz, con una alegría sin causa, es decir que no se asienta en estímulos externos y efímeros, como un viaje o un regalo, sino en la conciencia de la propia realidad interna, en la alegría de ser y existir, en la felicidad de sentirse útil y servir a la vida y los seres que nos rodean", dice Doria.

Para rebozar endorfinas y aumentar la salud física, emocional y psicológica, los especialistas sugieren cuatro estrategias básicas:

• Siga el deseo. No renuncie a nada: compre su propia música, lea sus libros preferidos, pasee cada día, apodérese del mando de la televisión. Apúntese a un curso o taller para desarrollar una afición que le haga sentirse a gusto. Por educación o las circunstancias, desistimos de hacer lo que nos gusta y realmente queremos. Dedique más tiempo a los que le procura placer.

• Ábrete al mundo. El interés benévolo por lo que nos rodea, la gente y todo lo que existe, nos permite descubrir cosas fascinantes que pasamos por alto si miramos con indiferencia. Si pone interés, descubrirá infinidad de pequeñas alegrías para disfrutar: el olor de un árbol en flor, el sonido de una voz que llega al corazón, el relato de una experiencia interesante.

• Descubra el poder de la sencillez. En vez de ignorarlas, descubra la riqueza de matices que le dan las sensaciones más insignificantes o neutras a su vida: perciba la temperatura del aire que roza su piel, el tacto de la ropa, las formas de las cosas que toca, la consistencia del suelo que pisa y la textura de los alimentos que prueba. Además de ofrecerle infinidad de pequeños placeres, descubrirá lo que prefiere y rechaza.

• Permanezca atento. Para disfrutar algo plenamente, su atención no debe estar dividida o dispersa sino concentrada en el “aquí y ahora”. Si escucha música, haga sólo eso. Si come céntrese en los sabores que percibe. Si se da un baño, déjese acariciar por el agua cálida. Experimente lo que desee y céntrese en ese estímulo, intentando que su mente le lleve a otros lugares y momentos.

Fuente: Revista La Guía


jueves, 7 de febrero de 2013

Mi sintomatología

DOLOR:
-Generalizado y constante con mayor insistencia en cuello y espalda. Siempre contracturados.

- Dolor en las rodillas (rotula)  con bloqueo al caminar, cada vez más acusado debido entre otras cosas a la Condropatía Rotuliana que padezco. El dolor más acusado es en la parte interior de las rodillas, no se pueden tocar, el dolor es intenso hasta con un leve roce. Complicado subir escaleras, sobre todo por el cansancio, pero menos aun bajarlas, el dolor es insoportable por el crujido que  provoca en cada paso.

-Dolor intenso en los codos, a menudo estan hinchados. Dolor con sólo rozarlos o al apoyar. (epitrocondilitis,  epitrocleitis)

-Dolor localizado en riñones y caderas. Sobre todo en el costado izquierdo. Lumbalgias continuas y pinzamiento debido a la artrosis de cadera.

-Últimamente, mucho dolor en manos y pies: empeine, planta, tobillos, muñecas y cada uno de los dedos de ambas manos, sobre todo la ultima falange de los dedos. Imposibilidad de agarrar bien, tiende a caerse los objetos de las manos y poca fuerza en ellas. Me puedo hacer mucho daño con sólo abrir el tapón de una botella.

-Dolor intenso en las piernas,  más intenso si cabe cuando la posición del cuerpo es horizontal (en la cama). episodios de dolor insoportable en talones incluso al roce con las sabanas.

-Dolor de cabeza fuerte y opresivo (cefaleas, migrañas) a la que se une nauseas y debilidad extrema.

-Dolor en los ojos, dentro y fuera, fotofobia. Mala visión, nublada, distorsionada.

-Dolor en las mandíbulas y maxilares a la hora de las comidas e imposibilidad de abrir la boca correctamente, por encaje de la mandíbula (A.T.M) Ya no puedo abrir la boca más allá de dos cm. Los alimentos tienen que ser de muy pequeño tamaño y no puedo comer bocadillos (no me caben en la boca).

El dolor ya esta extendido por todo el cuerpo, es incapacitante, persistente y después de cualquier esfuerzo aumenta considerablemente. Ha variado mucho en intensidad en los últimos años. Es variable de lugar, pero SIEMPRE está presente. Unas veces pinchazos, otras quemazón, punzante, muy profundo. Con la sensación de que te han dado una paliza o que te arrancan trozos de carne.
Muy fuerte a la palpación en puntos especialmente sensibles.



FATIGA:

Cansancio y agotamiento extremo, que ya se ha convertido en constante.

Sensación de no estar nunca descansada.

Por las mañanas al levantarte, sensación de estar como encogido, como si te hubieras quedado más pequeño durante la noche y no pudieras estirarte.

Poco poder de reacción ante un esfuerzo con necesidad de un tiempo muy largo para reponerse.
Es como una pila que se agota, descansas un poco parece que te vuelves recuperar, pero cada vez es el mayor el tiempo de recuperación y menor la resistencia, hasta que ya no puedes más. Como si te colapsaras. Entonces debes estirarte.

Torpeza y movimientos lentos. Caídas y golpes contra paredes, marcos de las puertas, etc...Por descordinación.

A menudo agotamiento hasta para comer, con dificultad para tragar, pero sobre todo para masticar. Masticación lenta, entrecortada y tomando aire para respirar, lo que motiva que me atragante continuamente. Después de las comidas sensación de mayor agotamiento, el pulso y el corazón se acelera.(Arritmias)

Oleadas de calor con palpitaciones. Ataques de debilidad con náuseas, temblor en las piernas, sensación de acaloramiento. Sobre todo cuando realizas cualquier trabajo por sencillo que sea, también tras las comidas. Como si la digestión fuera un trabajo excesivo.
Náuseas mientras caminas, con sensación que las piernas se pliegan, necesidad a veces inmediata de acostarse o sentarse.
Cansada de pensar. Siempre con algo en la cabeza. La preocupación también me agota.


SÍNTOMAS COGNITIVOS:


-Notoria pérdida de memoria sobre todo a corto plazo.

-Confusión al hablar y lentitud por descordinación.

-Confusión y falta de comprensión cuando te hablan, a veces de temas que conoces perfectamente.

-Sensación de que lo que te dicen no tiene sentido. Como si hablaran en otro idioma, sensación de que la cabeza no procesa la información. Bloqueo mental.

-Incapacidad para hacer dos cosas al mismo tiempo, por muy sencillas que sean.

-Dificultad para encontrar la palabra adecuada en cada momento.

-Debilidad intelectual, distracción, lentitud. Sensación de mente en blanco.

-En ocasiones demasiado agotada para acertar una respuesta con coherencia.

-Dificultad para concentrarse en cualquier trabajo, sobre todo si es algo no habitual.

-Grandes problemas para seguir una película o leer un libro, más aun un libro de instrucciones o asimilar una explicación complicada. Juegos nuevos, rompecabezas o cálculos mentales.


PROBLEMAS CON EL SUEÑO:


-Dificultad para mantenerte dormida.

-Sueño de mala calidad o interrumpido durante la noche.

-Descanso no reparador o sensación de no haber descansado.

-Somnolencia durante el día, especialmente durante y después de las comidas.

-Imposibilidad de conducir trayectos poco habituales, sobre todo largos, sensación de que te vas a quedar dormido. Dormirte incluso.

-Calambres y espasmos en las piernas mientras estas en la cama.

-Pesadillas y sobresaltos. Sudores nocturnos.

-Despertares bruscos. Las sacudidas o sobresaltos pueden ser mientras estas dormido, al despertar o cuando te tocan. Como si siempre estuvieras en alerta, siempre en tensión.

-Dificultad para levantarse de la cama, como si un peso enorme lo impidiera.

HIPERSENSIBILIDAD:

(Sindromé de Sensibilidad Quimica y Ambiental Múltiple)

Ambiental:
Hipersensibilidad muy acentuada a cualquier estimulo y en cualquier situación diaria.

Sensibilidad extrema en el caso del ruido. Hiperacusia.

-El ruido se ha convertido en un enemigo y es motivo de sobresaltos continuos. Se me mete dentro de la cabeza y me aturde. cualquier cosa es ruido para mi, hasta ciertas músicas me molestan muchisimo y me aceleran el corazón. Sobre todo si es nueva o desconocida.

-Tolerancia muy baja, sobre todo con los sonidos agudos.

-Los olores parecen siempre penetrantes, producen nauseas y mareo. A veces no es necesario que sean fuertes, pero son percibidos con mucha intensidad. Llega a ser desagradable hasta un perfume. Percibo olores que no perciben los que están a mi alrededor, pero que son reales. En los últimos tiempos tengo crisis cuando percibo olores a químicos o los que se usan habitualmente de limpieza y  me provoca ahogo, faringitis y dolor en los ojos.

-La luz, fotofobia. Dolor de cabeza, de ojos y fatiga.

-Los cambios de temperatura condicionan sensiblemente.
En verano, con el calor: problemas para respirar, vértigo, dificultad para permanecer en pie, cansancio extremo.
En invierno, el frío y la humedad da la sensación que me congelan el cuerpo, de repente se quedan helados los pies y la cara y aunque me tape no entro en calor. (Fenomeno Raynaud)
Piel fría tanto en invierno como en verano. Piel extremadamente seca, aun aplicándome aceite a menudo.

-Sobresaltos por cualquier pequeña causa que alteran el ritmo cardíaco.

Químicos:
La mayoría de medicamentos sólo es posible utilizarlos en pequeñas dosis. Los efectos adversos son muchos: sensación de ausencia, movimientos lentos, descoordinación, bloqueo mental, mareos, sofocos, nauseas, más fatiga, debilidad, lentitud, agitación, confusión, temblores, taquicardia. Además de problemas gastrointestinales.


PSICOLOGICOS:


-Tendencia a la depresión, sobre todo debido a la impotencia ante la enfermedad.

-Temor al futuro, temor, en ocasiones sin saber el motivo. Temor crónico que no se va. A veces pánico injustificado.

-Sensación de infinita tristeza por no ver ninguna posible mejoría, sobre todo en el terreno físico. Impotencia total.

-Ansiedad crónica. (Crisis de ansiedad con ataques de pánico) con hiperventilación y sensación de que algo imprevisto y angustiante está a punto de ocurrir.

-Mayor sensibilidad emocional. Facilidad para el llanto, la ansiedad y la angustia

-Irritable, humor cambiante, a veces extremo: o muy tranquila o muy alterada.

-Manos y voz temblorosas. Torpeza.

-Sensación de vivir en constante tensión, como sobresaltada. Angustiada

-Estrés ante la vida diaria, a  las dificultades y limitaciones que conlleva la enfermedad. Ansiedad por no poder llegar a las metas que me proponen o yo misma me impongo.

-Taquicardia y sensación de que todo tu cuerpo tiembla, pero desde dentro, como si estuviera en tensión constante.

-Tendencia a magnificarlo todo y sentirme abrumada.

-Mucha sensación de inestabilidad con respecto a todo lo que te rodea, sensación de caer.

-Tendencia a golpearte con las cosas más cotidianas y habituales.

-No poder frecuentar lugares donde hay mucha gente (Supermercados, etc). El movimiento al andar de mucha gente a la vez produce también sensación de inestabilidad y mareo. Nauseas y caídas.


PROBLEMAS ABDOMINALES:


-Después de comer: ardor de estómago y dolor epigástrico.

-Plenitud, aún por comer un solo bocado.

-Reflujo después de las comidas (Reflujo gastroesofagico) a menudo durante horas.

-Baja tolerancia a leche o lácteos, sobre todo por la noche.

-Sensación constante de tener el estómago lleno de aire.

Intolerancia a la absorción de grasas.

-Pronunciada distensión abdominal.

-Dolores en la boca del estomago que se irradian a la espalda y el pecho.

-Nauseas constantes justo después de comer. Por las mañanas las nauseas aun son mas insufribles.


PROBLEMAS RESPIRATORIOS:


-Dificultad para respirar con normalidad

-Sensación que el pecho y el corazón estuvieran comprimidos

-Sensación de cuerpo extraño en los pulmones.

-Hipo ventilación producida por respiración lenta y poco profunda.

-Respiración difícil al caminar. Opresión en el pecho.

-Pulso rápido, durante y después de comer por sensación de falta
de aire.

-Respiración entrecortada y fatigosa durante y después de cualquier esfuerzo

-Ingestión masiva de aire que provoca dolor.


OTROS SINTOMAS:

Problemas otorrinos:

-Boca seca, garganta seca, nariz seca. Acompañada de sensación dolorosa.(Síndrome Seco)

-Olfato distorsionado.

-Dificultad para tragar. La comida parece que se queda entre la garganta y el esofago.

-Sequedad en parte posterior de garganta. Con sensación continua de tener algo en la garganta que no te deja tragar.
-Continuas faringitis. Voz ronca.

-Tos corta y seca con sensación de cuerpo extraño en garganta.

-Sensación de tener algo dentro de los oidos: Ruidos extraños, crujidos.

Problemas en la boca (dentro y fuera): heridas continuas, irritanción, inflamación.

-Labios agrietados y resecos.

-Sequedad continua e irritante.

Problemas de la piel:

-Piel muy seca en pies, brazos y sobre todo piernas.

-Oleadas de calor en la cara.

-Manos muy frías o manos muy calientes independientemente de la temperatura ambiental.(no se corresponde)

-Normalmente calientes por la mañana, frías por la tarde.

-(En invierno)Frío intenso en los pies, dolor muy fuerte en las piernas, sensación de estar congelados, en ocasiones parece imposible de devolverles su temperatura, ni siquiera aplicando mucho calor. Necesidad de taparme la cara para que no se me hiele. (Fenómeno Reynaud)

Problemas visuales:
-Visión borrosa, letras que bailan.

-Escozor, sensación quemante con sensación de arena dentro.

-Ojos llorosos y cansados con pinchazos

-Opacidad delante de los ojos.

-Manchas móviles o lluvia delante de los ojos.

-Visión temblorosa, turbia, como debajo del agua.

-Visión con imágenes que tiemblan acompañadas de dolor al mirar de reojo.

-Dificultad para abrir los ojos o mirar hacia los lados.

-Tendencia a parpados caídos, sensación de peso en los ojos.


SINTOMATOLOGIA ENDOMETRIOSIS:


Antes de la operación:
Dolor en abdomen casi constante, con episodios de dolor premenstrual muy, muy fuerte. Abdomen inflamado y sensible con sensación de peso constante en el bajo vientre.

Post-operatorio:
Cansancio absoluto que impedía cualquier esfuerzo, incluido caminar con normalidad. Dificultad, peso y molestia añadida. Sensación de pérdida de fuerza.

Actual:
Fuertes dolores en el abdomen  y la espalda, necesidad de medicación analgésica diaria cuando tengo crisis, que cada vez mas continuas, el dolor es insufrible, mucho más incluso que el que me provoca la propia FM o SFC.


martes, 29 de enero de 2013

Una nueva esperanza para pacientes de FM


Zaragoza                                16/08/2012
Javier García Campayo y las psicologas que son parte del equipo de investigación.

El hallazgo de un exceso de glutamato en las áreas cerebrales relacionadas con el dolor ha llevado a probar un medicamento que puede tratar la causa de la enfermedad, no solo los síntomas.Existen muchas terapias para paliar los efectos de la fibromialgia: farmacológicas, psicológicas y físicas. Sin embargo, la eficacia de todas ellas es moderada y conviene combinarlas. Hasta ahora, ninguna hace desaparecer el calvario de estos enfermos.

Sin embargo, el Grupo Aragonés de Investigación en Salud Mental en Atención Primaria (GISMAP) ha encontrado algo que puede cambiar la forma de tratar esta enfermedad. Un medicamento que no estaría destinado a paliar los síntomas, sino la causa. 

El equipo coordinado por el psiquiatra Javier García Campayo ha realizado una prueba pionera para esta enfermedad a nivel internacional. La espectrometría permite observar los niveles de neurotransmisores en las distintas áreas cerebrales y, a raíz de eso, han descubierto que los pacientes con fibromialgia tienen un exceso de una sustancia (el glutamato) en las áreas cerebrales relacionadas con el dolor.

Esta sustancia es el excitatorio por excelencia del cerebro humano y su exceso puede producir dolor y déficit cognitivo. La revelación de que existe una lesión cerebral ha llevado al equipo aragonés a probar un medicamento, la memantina -que ya existía y se utilizaba para pacientes con alzhéimer-, para reducir los niveles de glutamato. "De momento hemos hecho un estudio abierto con 10 pacientes y en tres meses han mejorado notablemente el dolor, la depresión y las capacidades cognitivas" cuenta García Campayo, optimista.

Al observar las mejoras, el equipo ha conseguido la aprobación del Comite Ético y de la Comisión de Investigación para emprender en septiembre un estudio controlado con 120 pacientes. A 60 se les administrará el medicamento, a los otros 60 un placebo. El estudio, financiado por el Ministerio de Sanidad, permitirá confirmar la eficacia del nuevo tratamiento: "Que funcione no implica que vaya a resolver la enfermedad, porque es crónica, pero sí mejorar notablemente porque actuaría sobre la causa, la disfunción cerebral", explica Barbara Masluk, psicóloga responsable de este estudio.

La predisposición genética y diversas situaciones vitales de estrés agudo van produciendo modificaciones en el cerebro de los pacientes que llegan a desarrollar fibromialgia. "Una vez que se ha modificado la estructura cerebral, es muy difícil volver atrás, pero este tratamiento sería más eficaz que los actuales, porque no es simplemente sintomático", aclara García Campayo. 
Facilitará el diagnóstico

"Además, el hallazgo de niveles elevados de glutamato facilitará el diagnóstico", añade Paola Herrera, parte del equipo de investigación.Hasta ahora, se buscaban 11 puntos de dolor como mínimo para diagnosticar a un paciente, "si tiene 10 ya no se considera fibromialgia, es muy arbitrario y por eso son tan importantes este tipo de pruebas", puntualiza la psicóloga recalcando que ahora, la presencia en exceso de esta sustancia en el cerebro podría ser decisiva para el diagnóstico.

Además, al saber que existe una lesión cerebral, se podrán realizar pruebas más rápidas y sencillas para detectarla, como la tomografía de coherencia óptica (un estudio de fondo de ojo con aparatos de precisión), que ya está empezando a utilizar el equipo aragonés para investigar en este campo.

Meditación, una prevención demostrada

El equipo de Investigación en Atención Primaria realizó también espectometrías a varios meditadores de larga duración, algo que no se había hecho nunca. La idea vino a raíz de un movimiento muy importante en psiquiatría y psicología, el 'Mindfulness', que asegura que la meditación ayuda a prevenir enfermedades psiquíatricas. 

Los resultados fueron sorprendentes: los niveles de glutamato de estas personas eran notablemente inferiores a los de los sujetos normales, y mucho más bajos que los de los pacientes con fibromialgia. Por ello, se piensa que la meditación puede ser una terapia útil en esta enfermedad. El coordinador afirma que, según los estudios actuales: "Solo media hora de meditación en días alternos durante tres meses produce mejoras importantes, tanto como prevención como terapia complementaria", asegura.

Nuevos objetivos: TDH y psicoterapia por ordenador

Vistos los exitosos resultados de las espectometrías, la Unidad de Investigación en Salud Mental en Atención Primaria del Centro de Salud del Arrabal realizará la misma prueba en septiembre a 30 pacientes adultos con TDH (déficit de atención con hiperactividad). Con esta tecnología, esperan poder localizar las áreas cerebrales alteradas.

"Hasta ahora el TDH no se cura, solo se controla con fármacos del grupo de las anfetaminas pero permanece en la edad adulta, están mal tratados", especifica Marta Puebla, responsable del estudio. Esta alteración genética afecta a entre el 10 y el 15% de los niños, y por lo tanto existe un porcentaje muy elevado de adultos, muchos de ellos no diagnosticados. "Si un niño tiene TDH uno de los dos padres suele tenerlo también", avanza García Campayo. 

Además, M. Cruz Pérez Yus cuenta que en septiembre empezará a probarse la psicoterapia por ordenador en pacientes con depresión leve o moderada: "Son personas que necesitarían apoyo psicológico pero no pueden acceder porque la lista de espera para psicoterapia puede ser de años", cuenta la encargada del estudio. "El programa de ordenador que hemos desarrollado consiste en una serie de tareas cognitivas y material audiovisual, además de apoyo psicológico por internet. Sería el apoyo al tratamiento farmacológico, el complemento que necesitan", cuenta la psicóloga.

En caso de querer participar como paciente voluntario en alguno de estos estudios, contactar con 
investigaprimaria@gmail.com


http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2012/08/15/una_nueva_esperanza_para_los_pacientes_con_fibromialgia_199965_300.html

miércoles, 16 de enero de 2013

Un defecto en el sistema inmune puede causar el SFC


El síndrome de fatiga crónica podría estar causado por una alteración del sistema inmunológico. Un reciente estudio del Hospital Universitario de Haukeland en Bergen (Noruega) ha descubierto un defecto en el sistema inmune que hace que éste ataque al propio organismo causando, según aseguran, el síndrome de fatiga crónica (SFC), de acuerdo a los resultados de un estudio publicado en PLoS One.

Hasta ahora había mucha controversia sobre el origen de esta enfermedad, todavía desconocido, después de que algunos estudios la hayan relacionado con la presencia de un virus, lo que frenaba también la aparición de posibles tratamientos. Sin embargo, los autores de este estudio han descubierto que un fármaco que actualmente se utiliza para el cáncer logra inhibir la función del sistema inmune y aliviar los síntomas de este trastorno, lo que consideran «una noticia muy alentadora».
La primera clave de este hallazgo data de 2004, cuando estaban tratando a una paciente que sufría linfoma de Hodgkin, una forma de cáncer de los glóbulos blancos, y síndrome de fatiga crónica. Cuando la mujer recibió un tratamiento para el cáncer, llamado rituximab, los síntomas de su fatiga crónica mejoraron durante cinco meses.
Rituximab
Esto les llevó a un nuevo estudio basado en el seguimiento de este hallazgo previo, e involucró a 30 pacientes con este trastorno. La mitad recibió dos dosis de rituximab, dirigido a eliminar un tipo de glóbulo blanco, y la otra mitad recibió un tratamiento placebo. Tal como informan los investigadores, entre los pacientes que recibieron el fármaco, un 67% informó de una mejora en sus niveles de fatiga. En el grupo placebo, en cambio, sólo un 13% mostró algún tipo de mejora. «Hubo una respuesta variada: un alivio nulo, moderado o drástico de todos los síntomas», explicó a la BBC Oystein Fluge, oncólogo que dirigió el estudio. Además, añadió, «dos no tuvieron recurrencia (de sus síntomas), por lo que su vida cambió completamente de forma muy drástica».

La teoría de Fluge es que un tipo de glóbulo blanco, los linfocitos B, producen un anticuerpo que ataca al organismo. De este modo, cuando el fármaco «limpia» los linfocitos, en algunos casos puede «reiniciar» el sistema inmune. Sin embargo, en ciertos pacientes regresan los síntomas de fatiga cuando se producen más linfocitos B. «El hecho de que algunos pacientes respondan al tratamiento con una mejora en la función cognitiva, la fatiga y el dolor nos hace pensar que estamos tocando uno de los mecanismos centrales», reconoce este experto, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Los científicos están ahora investigando el efecto de suministrar más dosis durante un período más largo de tiempo. Si sus presentimientos son correctos deberán responder a más interrogantes, por ejemplo, qué es lo que en realidad está atacando el sistema inmune y si es posible o no desarrollar un análisis para la fatiga crónica.


 http://www.abc.es/salud/pacientes/defecto-sistema-inmune-puede-causar-10457.html.