SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA - FIBROMIALGIA - SENSIBILIDAD QUÍMICA - SINDROME SECO, ENDOMETRIOSIS ...

SINDROME DE FATIGA CRÓNICA - FIBROMIALGIA - SENSIBILIDAD QUIMICA MULTIPLE, ENDOMETRIOSIS Y OTRAS ENFERMEDADES AFINES E INVISIBLES A LA SOCIEDAD

Un sinfín de síntomas nos acompañan, además de otras muchas dolencias. Seguimos buscando, soluciones, respuestas, pero sobre todo ser tratados con respeto. Las consideran enfermedades invisibles y la medicina a menudo nos trata como tal. Por ello la comprensión se ha convertido en nuestro mejor aliado.

miércoles, 19 de junio de 2013

El dolor crónico podría tener los días contados¿?...

Como siempre me hago eco de artículos sobre nuestras enfermedades que aparecen en paginas, que intento que sean ante todo fiables. De ellas recojo información que considero puede interesar a los lectores de este Blog, lo que no puedo saber es hasta que punto esas informaciones nos van ayudar. Yo quiero pensar que es cierto que el dolor crónico pueda tener sus días contados, como reza el titulo de este articulo, precisamente por eso lo he incluido, pero por el momento soy prudente e incrédula. El tiempo hablará por si mismo...
Científicos descubren una pequeña molécula subproducto de la degradación de membranas celulares del sistema nervioso.

Tarragona. (EFE).- Un estudio en el que participa un investigador de la URV ha encontrado una molécula clave para detectar y tratar el dolor crónico, informa la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona. El estudio, publicado por la revista Nature Chemical Biology, ha sido redactado por un equipo de científicos entre los que se encuentra el doctor Òscar Yanes de la URV. Los científicos han descubierto, a través de la metabolómica, que la dimetilesfingosina (DMS) -una pequeña molécula subproducto de la degradación de membranas celulares del sistema nervioso- se acumula en la médula espinal en ratas que sufren dolor neuropático.
Y que el DMS también provoca dolor cuando se inyecta en ratas que no sufren dolor previo, lo que abre puertas ahora a la inhibición de esta molécula y a un futuro desarrollo de fármacos. El investigador Òscar Yanes, que inició los trabajos en el instituto de investigación Scripps (The Scripps Research Institute) en San Diego (California, Estados Unidos) y los ha terminado en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, explica que era muy difícil encontrar modelos animales que tuvieran dolor crónico.
Finalmente, consiguieron dos modelos animales utilizando ratas, en los que se basaron los cuatro años de investigación. "Hemos demostrado que hay una vía metabólica sobre la cual se pueden hacer intervenciones, puesto que mostramos una cascada de reacciones que en un futuro pueden ser útiles para encontrar inhibidores", asegura Yanes. A su juicio, si se pudieran bloquear las enzimas que acaban generando el DMS, se podría disminuir el dolor".
Y aunque se tiene que demostrar todavía si el modelo se puede extrapolar a todos los tipos de dolor crónico, hasta ahora no se sabía prácticamente nada a nivel molecular de este tipo de dolor, "y éste es un primer paso". Según el doctor Yanes, el trabajo puede abrir puertas a investigar el dolor asociado a la diabetes. "Se tendrá que ver primero -ha añadido- si los resultados son extrapolables en humanos", ya que hace falta todavía descubrir si el DMS se acumula en humanos que sufren dolor crónico "o encontrar un modelo animal de ratón diabético para hacer alguna investigación parecida a la que se ha realizado hasta ahora."
Su idea es buscar algunos de estos compuestos en la sangre de pacientes con dolor crónico: "Tenemos capacidad de encontrar marcadores, intentar cuantificar el dolor y dar herramientas a los clínicos para que los pacientes no tengan que valorar el dolor que tienen con un test". Y otro tema de estudio es descubrir de dónde proviene el dolor: "Conociendo ahora la vía metabólica y los compuestos que se acumulan, a corto plazo hay que ir a buscarlos en la sangre o en el líquido cefalorraquídeo, que es una estrategia más sencilla que desarrollar fármacos", a pesar de ser este último un objetivo a largo plazo.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/salud/20120214/54254944424/dolor-cronico.html#ixzz2WhXPJOYr 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Novedades para un mejor diagnostico: SFC


Expertos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa (España) ha identificado por primera vez...
Expertos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa (España) ha identificado por primera vez un grupo de ocho moléculas que los investigadores asocian a una peor respuesta inmunitaria de los pacientes con el síndrome de fatiga crónica (SFC).

“Las alteraciones de estas moléculas en las personas con SFC podría contribuir a mejorar la fiabilidad y la
 rapidez del diagnóstico de una enfermedad compleja y, hasta la fecha, mal definida molecularmente”, señala Julià Blanco, coordinador del estudio e investigador del Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol en IrsiCaixa.

Actualmente, el diagnóstico del SFC se basa únicamente en la evaluación de los síntomas clínicos descritos anteriormente, después de descartar otras enfermedades. La diagnosis es poco cuantitativa y requiere
 pruebas de esfuerzo o neurológicas que pueden ser más molestas para el paciente que una extracción de sangre.

El estudio, publicado recientemente en el Journal of Translational Medicine, podría explicar también la mayor repercusión de algunas infecciones provocadas por virus en estos pacientes. No obstante, los científicos remarcan la
 necesidad de confirmar los resultados.

Desde principios de los ‘90, uno de los campos de investigación del SFC se ha centrado en estudiar la relación de esta enfermedad con el debilitamiento del sistema inmunitario. Su importancia radica en la coincidencia del inicio de los síntomas con infecciones víricas en un gran número de pacientes y en una mayor sensibilidad a determinadas infecciones, que apuntan, en general, a una disfunción del sistema inmunitario.

El síndrome de fatiga crónica provoca un cansancio constante que no mejora con el descanso.

La tarea de los investigadores se centró en los marcadores virales e inmunológicos en pacientes afectados. Ante la imposibilidad de establecer una relación fiable con infecciones causadas por virus, y teniendo en cuenta la falta de una herramienta de diagnóstico molecular que permitiera caracterizar a los pacientes con SFC, los investigadores decidieron analizar y comparar más de 100 características del sistema inmunitario en personas afectadas y sanas.

El estudio permitió identificar la presencia de ocho moléculas que están alteradas en las personas con SFC tanto en los linfocitos T como en los NK, las células del sistema inmunitario encargadas de coordinar la respuesta inmunitaria y de destruir células malignas, respectivamente.

“La relación entre el SFC y el sistema inmunitario es fundamental para avanzar en la descripción completa del cuadro clínico del SFC”, puntualiza Blanco, “pero es necesario profundizar en el papel que desempeñan los sistemas neurológico, cardiovascular y endocrino, que también se ven afectados por esta enfermedad. Es posible que estas sean facetas diferentes con un origen común, que aún desconocemos”, concluye.
La enfermedad del cansancio

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad compleja que afecta a los sistemas inmunitario, neurológico, cardiovascular y endocrino de las personas que lo padecen.

Provoca un cansancio constante que no puede atribuirse a un esfuerzo reciente y que no mejora con el descanso. Por ello, los pacientes se ven obligados a reducir de forma significativa su actividad diaria.

Actualmente se desconoce el origen de esta enfermedad, que ocasiona una pérdida sustancial de concentración, intolerancia a la luz, al estrés emocional y a la actividad física.

También puede comportar dolor muscular y en las articulaciones, sensibilidades químicas múltiples y una sensación de estado gripal permanente. En España se estima que afecta a una de cada 1.000 personas.
 

(Fuente: IrsiCaixa)

domingo, 12 de mayo de 2013

Dietas tipo Micronutrientes, Nutrición Ortomolecular y Similares

Últimamente llega a mi correo personal información de lectores que me hablan de tratamientos "estrella" destinados a conseguir una curación inmediata y perdurable para nuestra enfermedad, creo que en alguna ocasión he comentado que no creo en estos aparentes milagros porque si fueran de verdad, nosotros, que somos los máximos interesados en curarnos seriamos los primeros en saberlo, la buena información corre como la pólvora y somos los propios enfermos quien nos encargamos de que eso suceda.
Lo que suelo hacer es precisamente no hacer nada, no contestar o pasar de esas informaciones que me llegan, pero hoy he querido abordar este tema y en concreto hablar de dietas que te orientan hacia las vitaminas y productos aparentemente saludables, digo aparentemente porque para mi todo lo que se consume en exceso es imposible que nos haga bien. 
 Las super dietas para curar a enfermos desesperados ya se están convirtiendo en un desmadre, además de ser una gran manera de vaciar los bolsillos a pacientes ávidos de agarrarse a cualquier esperanza.
Lo que si quiero destacar es que efectivamente la alimentación es muy importante y para algunas enfermedades aun más, pero no debemos dejarnos engañar, una cosa es ayudar y otras curar. Gastar más dinero no se traduce en una mejora, mucho menos en una curación segura. Al fin y al cabo una dieta variada y sana es importante para cualquier persona independientemente que este enferma o no.

http://www.listadelaverguenza.es/2013/04/macro-y-micronutricion-en-la.html

12/04/2013

La lista de la vergüenza :

 "Macro" y "Micronutrición" en la Universidad de Almería


Nadie puede poner en duda que la correcta nutrición es importante para la salud. Pero de ahí a afirmar que la nutrición sea la clave para la curación de enfermedades tan serias como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple o incluso el cáncer hay un abismo, y por regla general las supuestas "bondades" de las dietas especiales, los "micronutrientes" vendidos a precio de oro, o la "detoxificación" suelen predicarse solo desde los chiringuitos alternativos o las revistas de la charlatanería pseudomédica.

Y ahora también, por lo visto, desde la Universidad de Almería, que próximamente comenzará a impartir el curso de Experto Universitario en Macronutrición y Micronutrición Aplicada a la Salud y Calidad de Vida.


Con la lacónica información que ofrece la web universitaria es difícil saber lo que se esconde tras semejante despliegue de palabras rimbombantes y mayúsculas a tutiplén. Porque el programa tampoco dice mucho:

1. - Nutriterapia. Parte 1. Alimentación y Dietoterapia (15 horas)
2. - Nutriterapia. Parte 2. Coceptos Básicos en Nutrición Celular Activa (15 horas)
3. - Micronutrientes e Interés Terapéutico. Parte 1. (15 horas)
4. - Micronutrientes e Interés Terapéutico. Parte 2. (15 horas)
5. - Micronutrición y Trastornos de la Salud. Parte 1. (15 horas)
6. - Micronutrición y Trastornos de la Salud. Parte 2. (15 horas)
7. - Clases magistales 1: Nutrición y Genoma; Salud del Aparato Digestivo: Hígado e Intestino (15 horas)
8. - Clases Magistrales 2: Estrés, Sistema Inmune y Cáncer; Rehabilitación Celular; Investigación con la Curcuma Longa y otros Fitonutrientes (15 horas)
9. - Alimentos Antienvejecimiento Parte 1 (On Line) (20 horas)
10. - Alimentos Antienvejecimiento Parte 2 (On Line) (20 horas)
11. - Trabajo Fin de Experto Universitario (100 horas)
12. - Manejo de Página Web y Contenidos Virtuales (On LIne) (15 horas)

Algo más indicativo es el listado de profesores, en el que los titulados de verdad se mezclan con otros cuyas titulaciones son... bueno, del estilo de las de aquel "doctor" que visitó la Universidad de Almería:


Pero lo que de verdad nos puede dar una idea de lo que es y no es esto de la llamada "nutrición ortomolecular" es el documento elaborado por el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, disponible en pdf aquí y que concluye tajantemente que


Es la postura de GREP-AEDN desaconsejar encarecidamente la llamada “Nutrición Ortomolecular” por tratarse de una terapia que no está basada en datos científicos contrastados y porque fomenta el uso de dosis muy altas de vitaminas, minerales y otras sustancias. El alto consumo de dichas vitaminas, minerales u otras sustancias entra en conflicto directo con los niveles superiores de ingesta tolerable que recomiendan no superar tanto el Institute of Medicine (IOM) y el Food and Nutrition Board (FNB) de Estados Unidos (organismo de referencia a nivel mundial en cuanto a Ingestas Dietéticas de Referencia) como la European Food Safety Authority (EFSA), debido a que se han observado efectos adversos tras su ingesta tanto a corto como a largo plazo. La “Nutrición Ortomolecular” puede calificarse como una propuesta paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa.



En fin, que aunque sea a razón de cobrar 900 euros del ala a cada uno de los cuarenta y tres alumnos inscritos, programar un curso sobre una práctica paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa no parece de recibo.

domingo, 14 de abril de 2013

Trastorno del Sueño y Dolor Crónico

He abordado el tema del dolor crónico en muchas ocasiones y lo seguiré haciendo siempre que considere relevante algún articulo sobre el tema, para mi es vital el reconocimiento del padecimiento del enfermo dentro de una patología, porque es algo totalmente subjetivo y no se puede demostrar, es tremendo que todavía dependamos de la credulidad del que nos ve o nos escucha...


Padecer dolor crónico supone un importante impacto sobre la calidad del sueño del paciente que lo sufre. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso entre ambos. Teniendo en cuenta que algunos de los fármacos que manejamos habitualmente para el control analgésico, fundamentalmente opioides, pueden modificar la arquitectura del sueño, tanto positiva como negativamente, consideramos importante empezar a valorar la calidad del sueño del paciente con dolor crónico como un indicador de calidad en el manejo del tratamiento analgésico.


INTRODUCCIÓN 

El dolor crónico afecta al 20-35% de la población mundial. Más del 60% de los pacientes que lo sufren, lo refieren de intensidad moderada-severa reconociendo haber experimentado dolor crónico durante más de 5 años. El gran impacto económico y social de este tipo de pacientes supone un factor determinante y prioritario a tener en cuenta a nivel de planificación sanitaria, y más, observando la tendencia al aumento del envejecimiento poblacional que se sufre a nivel mundial. Padecer dolor crónico supone una reducción significativa de la calidad de vida del paciente, manifestándose con disminución de la calidad del sueño, interferencia a nivel social y de las actividades diarias, disminución de la capacidad cognitiva del paciente y predisposición a sufrir ansiedad y depresión. Recientes estudios enfatizan que a pesar de que el control de la intensidad del dolor es un objetivo prioritario a la hora de plantear el tratamiento del dolor crónico, otros factores concomitantes al dolor deben de tenerse en cuenta como marcadores de la calidad de tratamiento del mismo.
En recientes investigaciones, la calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, siendo de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador. Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico afectan a la arquitectura del sueño.
A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente. A continuación realizamos una revisión sobre la calidad del sueño de los pacientes con dolor crónico, y cómo los opioides influyen sobre ambos.
PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL SUEÑO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO 
La prevalencia de trastornos del sueño en los pacientes con dolor crónico es mayor que en la población general, estimándose que entre un 50 y un 89% de los pacientes con dolor crónico en las Unidades del Dolor padecen pobre calidad del sueño, por lo que es razonable pensar que la mayoría de ellos sufren este problema. Recientes investigaciones confirman que ciertas patologías, como las enfermedades reumáticas y las cefaleas, se asocian con mayor disfunción del sueño. Por lo tanto, esta disminución de la calidad del sueño supone una merma significativa en la calidad de vida del paciente, que desde nuestro punto de vista, deberíamos de empezar a objetivar para su mejor control analgésico.
Subjetivamente, el paciente lo refiere frecuentemente como insomnio (dificultad para quedarse dormido, despertares precoces). Objetivamente se demuestra que el paciente con dolor crónico experimenta fragmentaciones del sueño y disminución del sueño reparador. Sin olvidar, que también se pueden presentar trastornos primarios del sueño como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, hipoventilación-obesidad que agravan todo el cuadro.

CALIDAD DEL SUEÑO COMO OUTCOME INDIVIDUAL EN EL CONTROL DEL DOLOR 

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50- 70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador. Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. En recientes investigaciones se demuestra que el dolor crónico puede interrumpir el sueño y al mismo tiempo, esta mala calidad del sueño puede aumentar la percepción de dolor, creando un círculo vicioso difícil de romper y que influye en la respuesta al tratamiento analgésico pautado. Por todo ello, es razonable pensar que un manejo satisfactorio del control del dolor, puede mejorar las alteraciones del sueño en pacientes con dolor crónico y viceversa. De esta manera, se propone considerar la calidad del sueño como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

INFLUENCIA DE LA DEPRIVACIÓN DE SUEÑO Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR 

Como se ha ido comentando anteriormente, el dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos del sueño, por ejemplo, cambios en la arquitectura del mismo e incremento de la somnolencia diurna. Nuevas hipótesis sugieren que estas modificaciones de los patrones del sueño pueden afectar a la modulación del dolor agudo y crónico. Según la relación recíproca entre sueño y dolor ya explicada, investigaciones realizadas sugieren que la deprivación de sueño puede provocar hiperalgesia. De este modo, esta deprivación puede interferir en el resultado del tratamiento analgésico mediado por opioides y mecanismos de acción serotoninérgicos. En experimentación animal se ha observado que esta supresión de la fase REM del sueño produce menor eficacia antiálgica de la morfina en dolor inducido. Esto sugiere que los opioides pueden ser menos eficaces bajo condiciones de supresión de fase REM en dolor crónico, e indica también que la administración de morfina podría exacerbar la supresión de la fase REM que está asociada a mayor sensibilidad hacia el dolor.

EFECTO DE LA MEDICACIÓN ANALGÉSICA EN LA ARQUITECTURA DEL SUEÑO DEL PACIENTE CON DOLOR CRÓNICO 

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico pueden afectar a la arquitectura del sueño. A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente, como hemos comentado en apartados anteriores. La mayoría de las investigaciones, en este campo, se han realizado sobre opioides, más concretamente sobre morfina. El efecto analgésico de estos fármacos viene mediado por la acción sobre los subtipos de receptores ?, delta y kappa. La activación de los receptores mu y kappa es la responsable del efecto de sedación de estos fármacos, por la inhibición de las neuronas colinérgicas y noradrenergicas. En humanos con dolor crónico, la administración de morfina produjo una supresión dosis dependiente de la fase REM y SWS esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño. A la hora de plantear la pauta de tratamiento analgésico, se recomienda el empleo de formulaciones retardadas, en vez de liberación rápida, para el óptimo manejo analgésico del dolor crónico, ya que en estudios realizados se objetiva que el empleo de formulaciones retardadas, reduce la aparición de trastornos del sueño asociado a fármacos analgésicos.
CONCLUSIONES
Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, ello supone una merma significativa en su calidad de vida asociada al propio sufrimiento del dolor crónico. La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso. Estudios realizados sobre opioides y sueño, demuestran que la administración episódica de este tipo de analgésicos, produce una disminución de la fase REM del sueño y aumento de los despertares nocturnos. Por ello, recomiendan la administración de formulaciones retardadas para evitar picos de dosificación, observándose un aumento del número de horas de sueño, menos problemas para conciliarlo y reducción del consumo de hipnóticos. En conclusión, los pacientes con dolor crónico sufren con frecuencia mala calidad del sueño. Este trastorno en el descanso nocturno, como hemos visto, repercute negativamente en la percepción del dolor, e incluso puede requerir un aumento del consumo de analgésicos, como consecuencia de perpetuación del circulo vicioso sueño y dolor. La repercusión que tiene una analgesia efectiva sobre la arquitectura del sueño, y más específicamente con el manejo de los opioides, queda de manifiesto. Consideramos relevante empezar a considerar en nuestra práctica clínica habitual la calidad del sueño como marcador de calidad del manejo analgésico del paciente con dolor crónico.

Correspondencia: Ana Belén Mencías Hurtado Unidad del Dolor Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria Carretera del Rosario, s/n. 38010. Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias E-mail: anamencias@gmail.com

Fuente| Sociedad española del dolor
Autores: Mencías Hurtado , A B ; Rodríguez Hernández , J L ;
Codigo de referencia de este contenido: Rodríguez Hernández , J L ; Mencías Hurtado , A B ; :Trastornos del sueño en el paciente con dolor crónico. Rev Soc Esp Dolor 19 (2012);6 :332 - 334 _Servicios
 www.fibromialgia.nom.es14 de junio del 2011

domingo, 24 de marzo de 2013

Como se llega a un Diagnostico de SFC


En las ultimas semanas estoy recibiendo en mi correo personal  y aquí mismo muchas consultas en referencia al tema de como se consigue un diagnostico de SFC.

Es difícil  la verdad porque los caminos pueden ser muchos, pero sobre todo bastante tortuosos y con muchas paradas intermedias de especialista en especialista, que lo dificultan aun más.
En el siguiente articulo se abordan precisamente las causas, quien padece estos síndromes o como se vive con esta dolencia, espero que pueda despejar algunas dudas. Insisto, no es fácil. También debo añadir que como me pasa a menudo, no estoy de acuerdo al 100% con el articulo, pero apoyo gran parte de su contenido, que ya es mucho.



¿Cuál es la causa del síndrome de fatiga crónica?
Los científicos llevan más de 20 años estudiando el síndrome de fatiga crónica, pero siguen sin saber con seguridad qué es lo que lo provoca.
Actualmente, muchos médicos creen que la forma en que interactúan ciertas afecciones con el cuerpo y la mente puede predisponer a algunas personas a padecer este síndrome. Por ejemplo, si alguien contrae una infección vírica y está bajo mucho estrés, la combinación de estos dos factores puede predisponer a esa persona a desarrollar un síndrome de fatiga crónica.
Hoy en día, los médicos creen que los siguientes factores pueden interactuar, exponiendo a algunas personas a desarrollar un síndrome de fatiga crónica:
·         Infecciones. Los expertos se han preguntado si determinadas infecciones, como la del sarampión o la del virus Epstein-Barr (el que provoca la mononucleosis) incrementan el riesgo de padecer síndrome de fatiga crónica. El papel que desempeña el virus Epstein-Barr en el síndrome de fatiga crónica sigue siendo objeto de debate, ya que los estudios no han permitido confirmar ninguna relación causal.
·         Problemas en el sistema inmunitario, como las alergias.
·         Estrés emocional. Los científicos han constatado que las personas con síndrome de fatiga crónica a veces producen menos hormonas del estrés, como el cortisol, lo que puede afectar al sistema inmunitario.
Los investigadotes también han descubierto que algunas personas con síndrome de fatiga crónica tienen un tipo de hipotensión y están estudiando la posible relación existente entre la hipotensión y el síndrome de fatiga crónica.
¿Quién padece síndrome de fatiga crónica?
El síndrome de fatiga crónica afecta a personas de todas las edades y grupos étnicos, pero a más mujeres que hombres. Este síndrome es muy poco frecuente en los niños. Afecta a algunos adolescentes, pero tiende más a afectar a personas de entre cuarenta y sesenta años. Las persona jóvenes con síndrome de fatiga crónica suelen mejorar con el tiempo más que los pacientes mayores.
A veces varias personas de la misma familia contraen el síndrome de fatiga crónica. Esto puede obedecer a que la tendencia a desarrollar este síndrome tal vez sea genética. Los médicos están bastante seguros de que el síndrome de fatiga crónica no se puede contagiar.
¿Cómo puedes saber si tienes síndrome de fatiga crónica?
En la actualidad, no hay ninguna prueba aislada que permita saber si una persona padece el síndrome de fatiga crónica. Puesto que esta enfermedad puede ser difícil de diagnosticar, los CDC (Centers for Disease Control and Prevention - Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) han establecido dos criterios para guiar a los médicos en el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica:
1.   Fatiga inexplicable que dura seis meses o más. Las personas con síndrome de fatiga crónica están agotadas, y su cansancio y falta de energía puede durar meses, sin que haya una causa evidente del mismo. Este tipo de fatiga hace que resulte sumamente difícil levantarse de la cama por la mañana, vestirse e incluso comer. Y repercute sobre los estudios, el trabajo y el ocio —incluso sobre actividades como ir al cine o tocar un instrumento musical. El síndrome de fatiga crónica no mejora reposando o durmiendo.
2.   Cuatro o más de los siguientes síntomas:

o    problemas de concentración y memoria a corto plazo
o    dolor de garganta
o    ganglios linfáticos inflamados y dolorosos al tacto
o    dolor muscular
o    dolor articular en ausencia de inflamación o enrojecimiento
o    dolor de cabeza más fuerte o distinto del habitual
o    sueño reparador (es decir, no sentirse descansado ni siquiera después de dormir)
o    cansancio o agotamiento que dura más de 24 horas después de hacer ejercicio físico
Para que a una persona le diagnostiquen un síndrome de fatiga crónica, deberá tener tanto fatiga de larga duración como cuatro o más síntomas de la lista anterior.
¿Qué hacen los médicos?
Antes de diagnosticar un síndrome de fatiga crónica, los médicos elaboran una historia médica detallada de sus pacientes, les hacen un examen físico completo y generalmente solicitan diversas pruebas de laboratorio a fin de descartar las siguientes posibilidades:
·         Cualquier afección médica que pueda cursar con fatiga extrema, como el hipotiroidismo (niveles bajos de hormonas tiroideas), el lupus, la apnea del sueño o la obesidad.

·         El consumo de medicamentos o drogas que podrían estar provocando la fatiga.

·         Trastornos actuales o previos como la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria o las enfermedades psiquiátricas. Un médico puede pedir a un psicólogo o terapeuta que vea a un paciente suyo para saber en qué medida estos trastornos pueden estar afectándole y si están contribuyendo a un síndrome de fatiga crónica o enmascarándolo.
Después de descartar todas estas posibilidades, lo más probable es que el médico sugiera que un terapeuta vea a su paciente antes de emitir un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. ¿Por qué? Porque es importante tener la mayor información posible sobre cómo afectan los síntomas del síndrome de fatiga crónica a la salud mental de la persona, incluyendo su memoria, su personalidad, su capacidad de concentración y su actitud ante la vida.
¿Cómo se trata el síndrome de fatiga crónica?
No se conoce una cura específica para el síndrome de fatiga crónica. Pero, aunque no hay ningún tratamiento rápido y definitivo, los expertos afirman que los siguientes cambios en el estilo de vida pueden ayudar:
·         Incluye un programa de ejercicios, regular y cuidadosamente diseñado, en tu rutina diaria. El ejercicio físico puede tener efectos curativos, ya que aumenta los niveles de energía y favorece la sensación de bienestar. No obstante, las personas con síndrome de fatiga crónica deben tomárselo con calma a la hora de practicar cualquier actividad física que requiera esfuerzo. El nivel de tolerancia de cada uno es distinto. En 1999, la estrella del fútbol Michelle Akers, que padece síndrome de fatiga crónica, jugó la mayor parte del partido de la Copa Mundial de Fútbol antes de tener que retirarse por agotamiento en los últimos quince minutos. Pero, para una cantidad reducida de personas, el síndrome de fatiga crónica es tan debilitante que el único ejercicio físico que pueden hacer es unos cuantos estiramientos de brazos o levantar objetos poco pesados. Explora con tu médico qué es lo mejor para ti —para que no te pases de la raya y te desanimes. Varios estudios han confirmado que el "el ejercicio progresivo” (que significa empezar con actividades que requieren poco esfuerzo e ir aumentando gradualmente el nivel de intensidad) ayuda mucho en el síndrome de fatiga crónica. La mayoría de la gente con síndrome de fatiga crónica no está en forma, de modo que volver a hacer ejercicio de forma gradual les ayuda.



·         Utiliza técnicas de control del estrés y de reducción del estrés. Te las puede enseñar un médico, psicólogo o terapeuta — estas técnicas son unas estrategias estupendas para controlar determinados aspectos de la enfermedad.

·         Aliméntate de forma saludable. Aunque no hay pruebas científicas de que una alimentación inadecuada desempeñe algún papel en el síndrome de fatiga crónica, alimentarse bien puede ayudar a minimizar los síntomas de este síndrome y el malestar general. Los médicos coinciden en que las personas con síndrome de fatiga crónica deben evitar las comidas copiosas, el alcohol, la cafeína y grandes cantidades de comida basura. Algunos dietistas o nutricionistas titulados elaboran menús y programas dietéticos para ayudar a reducir los síntomas de fatiga.

·         Considera la medicina "alternativa". La acupuntura, el reiki, el masaje, los estiramientos, el yoga y el tai chi parecen ayudar a mucha gente afectada por el síndrome de fatiga crónica —pero es una buena idea que informes a tu médico sobre cualquier otro tratamiento a que te sometas.
Aparte de los cambios en el estilo de vida, ir regularmente a un psicólogo o terapeuta titulado puede ayudar mucho en el tratamiento del síndrome de fatiga crónica. (Igual que participar en un grupo de apoyo para gente con síndrome de fatiga crónica.) Los principales objetivos de la terapia son ayudar a la gente a afrontar la enfermedad y sustituir los pensamientos negativos o poco realistas por otros positivos y realistas. Tener una actitud positiva y creer en la propia mejoría es de gran ayuda para los pacientes con síndrome de fatiga crónica.
Algunas personas consideran que los fármacos antidepresivos, tomados bajo control médico, pueden ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de fatiga crónica. Y los analgésicos (medicamentos para el dolor) de venta con y sin receta médica, así como los fármacos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) también pueden ser de ayuda en algunos casos.
Puesto que los científicos todavía no han detectado ninguna relación entre las infecciones víricas o de otro tipo y el síndrome de fatiga crónica, este síndrome no se trata con antibióticos o medicamentos antivirales. (Los médicos probaron estos medicamentos en pacientes con síndrome de fatiga crónica en el pasado con resultados insatisfactorios).
En la mayoría de los casos, los síntomas del síndrome de fatiga crónica son más intensos al principio, y es posible que remitan, vuelvan a aparecer y así sucesivamente. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, casi la mitad de todos los pacientes con síndrome de fatiga crónica se recupera parcial o completamente en un plazo de cinco años tras la primera aparición de los síntomas —de nuevo, el pronóstico es mejor en los pacientes más jóvenes.
Vivir con el síndrome de fatiga crónica
La terapia y los grupos de apoyo pueden ayudar a los adolescentes con síndrome de fatiga crónica y a sus padres a afrontar los problemas académicos o sociales derivados de la enfermedad, como tener que faltar a clase frecuentemente, ir mal en los estudios o aislarse de las amistades y evitar las situaciones sociales.
He aquí algunas cosas que te pueden ayudar:
·         Reconoce y expresa tus sentimientos. Las emociones fuertes forman parte de este síndrome. Sentimientos como la tristeza, el enfado y la frustración son completamente normales —y reconocer lo que sientes y decirte que no es culpa tuya son buenas estrategias de afrontamiento. El hecho de reconocer la emociones que experimentas (en vez de intentar reprimirlas o simular que no te pasa nada) puede ayudarte a averiguar que hay detrás de ellas y a afrontar mejor los problemas que puedas tener.

·         Escribe. Cuando el síndrome de fatiga crónica afecta a la memoria y a la capacidad de concentración, puede ayudar anotar las cosas. Por ejemplo, hazte listas y notas para recordar lo que tienes que hacer. También te puede ayudar llevar un diario donde escribas sobre tus sentimientos y tus niveles de energía. Ese diario puede ser una valiosa fuente de información para tu médico. También puede ayudarte a identificar tendencias; por ejemplo, si tienes más energía a determinada hora del día, esa información te ayudará a organizarte mejor a la hora de programar sesiones de ejercicio físico u otras actividades.



·         Concédete más tiempo para hacer las cosas, sobre todo aquellas actividades que requieran concentración o esfuerzo físico. Pide ayuda a tu familia, tus profesores y tus amigos.


·         Infórmate sobre el síndrome de fatiga crónica consultando fuentes fiables. Hay tanta confusión y tanta información errónea sobre esta enfermedad que es muy importante que sepas de qué fuentes te puedes fiar.
Y sobre todo, no tires la toalla. Es indudable de que tener síndrome de fatiga crónica puede ser duro, y es fácil desmoralizarse. Pero los adolescentes con síndrome de fatiga crónica, por lo general, mejoran más deprisa y se recuperan más completamente que los adultos.
Muchos expertos hacen hincapié en que, cuando se tiene síndrome de fatiga crónica, es más importante tener una actitud positiva sobre la mejoría que intentar entender por qué se ha desarrollado la enfermedad. Lamentablemente, mucha gente pasa demasiado tiempo intentando identificar una sola causa en vez de iniciar un tratamiento —cuando algunos tratamientos, como las técnicas de control del estrés y el ejercicio progresivo previamente mencionado, han demostrado ser eficaces en muchos casos. En otras palabras, incluso sin saber cuál es la causa del síndrome de fatiga crónica, los pacientes que quieren mejorar y adoptan una actitud activa y positiva ante la enfermedad tienen mucho mejor pronóstico.
El síndrome de fatiga crónica tal vez sea una de las enfermedades peor entendidas y sobre las que circula más información errónea, pero cada vez hay más conciencia de ella y los científicos están trabajando para averiguar más cosas sobre ella.
http://kidshealth.org/teen/en_espanol/enfermedades/cfs_esp.html

lunes, 25 de febrero de 2013

El Poder de las Endorfinas

Sería un tanto frívolo decir que las endorfinas nos van a solucionar el problema...El gran problema que nos ha dejado esta enfermedad, pero es irrefutable que el estado de ánimo juega un papel importante...

Que son las endorfinas?

Las endorfinas son neuro-péptidos (pequeñas cadenas proteicas) que se liberan a través de la medula espinal y del torrente sanguíneo. Son opiáceos naturales del organismo que puede ser hasta 20 veces más potentes que los medicamentos contra el dolor que se venden en las farmacias.

Las actividades como escuchar música, bailar, hacerse un baño, caminar, quedar con los amigos, etc.  hacen aumentar los niveles de endorfinas en sangre. La Mente del Cuerpo produce como mínimo 20 tipos diferentes de endorfinas, que se almacenan principalmente en el hipotálamo.

Las endorfinas tienen un rol importante en la recuperación y tiene funciones esenciales para la salud:

o    Promueven  la calma
o    crean un estado de bienestar
o    mejoran el humor
o    reducen el dolor
o    retrasan el proceso de envejecimiento
o    potencian las funciones del sistema inmunitario
o    reducen la presión sanguínea
o    contrarrestan los niveles elevados de adrenalina asociados a la ansiedad
o    ayudan a reducir los síntomas, ya que la Mente del Cuerpo nota que la persona esta haciendo caso a la necesidad de más (no menos) satisfacción emocional.
o    Demuestran a la Mente que la reducción de los síntomas es posible- y la recuperación también.

Hay actividades bien conocidas que aumentan los niveles de endorfinas como pueden ser: comer chocolate, tomar el sol, hacerse masajes, meditación, yoga, bailar, cantar, escuchar música, pintar, moldear, ejercicios respiratorios, correr, ir con bicicleta o nadar, etc.

Una de las razones porque el hecho de “jugar” es tan importante es porque solo el hecho de dedicar un rato a pasarlo bien, ya hace aumentar los niveles de endorfinas. Sonreír, reír, hacer el tonto con los amigos ya es saludable por que si. Es hora de perder el tiempo haciendo el tonto, jugando, como los niños saben hacer.

Los tratamientos complementarios que están ligados al aumento de las endorfinas pueden ser la acupuntura, masajes, hidroterapia, reiki, baños de vapor o saunas y otros. El paciente ha de tener claro que la razón de hacer estos tratamientos no es eliminar los síntomas sino iniciar actividades donde los síntomas no son necesarios. Animamos a nuestros pacientes a hacer tantas actividades ligadas al aumento de endorfinas como sea posible.


Las endorfinas son también estimulantes. Cuando los atletas experimentan una liberación de endorfinas sienten que aún pueden más, como si les hubiese inyectado energía. Pasa lo mismo en la recuperación. Cuando más se hacen actividades de este tipo, más capaces se sienten de hacer más. Y así empieza un círculo donde se hacen más actividades, aumenta la auto confianza, se renuevan las energías y se vuelve hacia un estado de salud óptimo. 

http://www.reverse-therapy.es/que_son_las_endorfinas-faq-2-15.htm


QUIERE SENTIRSE FELIZ? ¡LIBERE ENDORFINAS!
María Jesús Ribas
JAM/Efe. Reportajes

Pasear al aire libre, disfrutar de la naturaleza, hacer el amor, darse un capricho gastronómico, dormir a pierna suelta. Estimular el olfato, la vista, el oído, el paladar y el tacto, así como la mente, las emociones y el espíritu, con caricias tiernas, melodías agradables, colores suaves, infusiones aromáticas.

Cuando uno disfruta de actividades placenteras el cerebro segrega unas sustancias químicas que además de ser analgésicas y mejorar las defensas orgánicas, disparan su salud y vitalidad. Son las endorfinas, uno de los mejores antídotos naturales para el estrés, la ansiedad, el cansancio o la tristeza.

"Desarrollar actividades placenteras es saludable en sí mismo, porque el goce ayuda a generar endorfinas: unas sustancias que aumentan nuestro bienestar, además de ser una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración", explica el psicoterapeuta transpersonal y asesor emocional José María Doria.

Cuando estamos alegres, practicamos una actividad que nos produce placer, o sentimos satisfacción ante un estímulo, nuestro organismo produce unos compuestos hormonales -a veces con efectos más potentes que la morfina- denominados endorfinas Beta o ACTH, las cuales se distribuyen por nuestro sistema nervioso.

Estas sustancias no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, la degeneración celular y las infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor, funcionando a la vez como estimulantes, ansiolíticos y analgésicos naturales.

"Cuando sentimos placer, estas neurohormonas se multiplican, y envían mensajes a nuestro cerebro, a los linfocitos y otras células encargadas de luchar contra los virus y las bacterias que invaden nuestro cuerpo", explica el psicólogo José Elías.

Agrega que "nuestro sistema inmunológico es sabio y nos proporciona mecanismos para aliviar el dolor, como la risa, que genera endorfinas, las cuales contienen una sustancias semejantes a los opiáceos, pero sin efectos adversos, que atenúan las sensaciones dolorosas".

Para Doria, "el placer también resulta terapéutico, por su impacto positivo en la autoestima y toda la dimensión psicológica y emocional de la persona".

Según el experto, "hacerse consciente del goce, en vez de vivirlo de manera automática, multiplica el disfrute. Por ello es importante darse cuenta que uno disfruta en el mismo momento: al calmar la sed, al irse a la cama cansado, al recibir una caricia física, dar una caminata al sol o hablar con amigos, diciéndose "que a gusto que estoy, que bien me siento".

Las "caricias emocionales" como las que nos brinda alguien cuando reconoce nuestra valía, capacidad o belleza, también son una fuente de goce, que hay que tener en cuenta, según Doria.

Para aumentar la conciencia del placer, es útil pasar revista al final del día, preguntándose ¿de que he gozado hoy?. Al atestiguar los pequeños y grandes placeres que hemos tenido, descubrimos que son muchos más de los que pensamos, desde ayudar a alguien o tomar una buena comida hasta mantener una buena comunicación con los demás.

El placer consciente desarrolla en nosotros la idea de que el mundo es un lugar hermoso, donde vale la pena vivir, nos produce sentimientos de abundancia, de gratitud y de ser merecedores de lo que nos da la vida. Y disuelve las creencias limitadoras, del estilo de "esto es un valle de lágrimas", "hay que ganar todo con esfuerzo" o "la letra con sangre entra".

"Los placeres que recibimos a través de los sentidos, también nos acercan a otros placeres superiores y menos superficiales, siempre que estos deleites sensuales sean en su justa medida y no se conviertan en el centro de nuestra vida porque son adictivos y piden cada vez más", según Doria.

"Los placeres de los sentidos, nos acercan al gozo supremo de construir una mente feliz, con una alegría sin causa, es decir que no se asienta en estímulos externos y efímeros, como un viaje o un regalo, sino en la conciencia de la propia realidad interna, en la alegría de ser y existir, en la felicidad de sentirse útil y servir a la vida y los seres que nos rodean", dice Doria.

Para rebozar endorfinas y aumentar la salud física, emocional y psicológica, los especialistas sugieren cuatro estrategias básicas:

• Siga el deseo. No renuncie a nada: compre su propia música, lea sus libros preferidos, pasee cada día, apodérese del mando de la televisión. Apúntese a un curso o taller para desarrollar una afición que le haga sentirse a gusto. Por educación o las circunstancias, desistimos de hacer lo que nos gusta y realmente queremos. Dedique más tiempo a los que le procura placer.

• Ábrete al mundo. El interés benévolo por lo que nos rodea, la gente y todo lo que existe, nos permite descubrir cosas fascinantes que pasamos por alto si miramos con indiferencia. Si pone interés, descubrirá infinidad de pequeñas alegrías para disfrutar: el olor de un árbol en flor, el sonido de una voz que llega al corazón, el relato de una experiencia interesante.

• Descubra el poder de la sencillez. En vez de ignorarlas, descubra la riqueza de matices que le dan las sensaciones más insignificantes o neutras a su vida: perciba la temperatura del aire que roza su piel, el tacto de la ropa, las formas de las cosas que toca, la consistencia del suelo que pisa y la textura de los alimentos que prueba. Además de ofrecerle infinidad de pequeños placeres, descubrirá lo que prefiere y rechaza.

• Permanezca atento. Para disfrutar algo plenamente, su atención no debe estar dividida o dispersa sino concentrada en el “aquí y ahora”. Si escucha música, haga sólo eso. Si come céntrese en los sabores que percibe. Si se da un baño, déjese acariciar por el agua cálida. Experimente lo que desee y céntrese en ese estímulo, intentando que su mente le lleve a otros lugares y momentos.

Fuente: Revista La Guía